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A veces lo más sencillo es mejor o “menos es más”

November 17, 2016 JPCuellar 0

Sí, a veces lo más sencillo es mejor o como dice aquella frase, “menos es más”.

Como mamás, nos topamos todos los días ante la disyuntiva de qué preparar para la comida.

Y si eres de las mamás que cuidan de su familia, estás buscando en todo momento que la comida cubra lo más posible con los requerimientos nutricionales además de que sea rica.

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Después de un buen tiempo, la misión para hacer de comer se hace cada vez más difícil y para algunas mamás es desesperante preguntarse todos los días ¿qué hacer de comer hoy?

Bueno, si eres de mi clan, sabrás que este tema a veces se puede resolver visitando algunas páginas de Internet y sacar varias recetas o revisar algún libro o revistas.

Esto te permitirá armar un menú semanal y hasta te ayuda para preparar de la mejor manera una despensa y hasta el presupuesto.

A lo mejor te puede ayudar por varios meses y hasta años como a mí, solo que también llega el momento en que esta tarea llega a ser un tanto enfadosa.

Y bueno, la cuestión es que algo que he aprendido durante el camino es a respirar y darle la mejor cara a esta situación.

En ocasiones y durante la semana, va quedando ese poquito de guisado de un día, del otro, así que a veces solo reúno todo y armo una taquiza.

Es increíble lo sencillo que esto puede resultar y lo mejor es que les encantan a mi familia, ya que pueden elegir de entre la barra de opciones lo que mejor les agrade.

Solo preparo algunos aderezos o acompañamientos, como salsas, o pico cebolla, o preparo un guacamole.

La cuestión es que cuando hago esto, descansa mi alma al menos una vez a la semana.

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Este tema de facilitarse la vida ante la cotidiana tarea de hacer de comer todos los días se puede llevar también a la hora de realizar algún tipo de evento o reunión especial en casa.

Después de ver que son muy bien recibidos los tacos, ya no me quiebro la cabeza pensando en qué hacer para esas reuniones familiares.

Así que contrato alguna de las taquizas para fiestas y me olvido de todo los desaguisados que esto conlleva.

Lo más interesante del caso es que no me desgasto y quedo muy bien ante mis invitados.

Como te lo mencioné al principio, a veces lo más sencillo es mejor, o como dice la frase, “menos es más”.

A veces nos enfocamos en hacer algo muy elaborado, complejo o hasta caro, cuando lo más sencillo resulta más rico y bien recibido.

Retomando el tema de hacer la comida cotidiana, creo que cada una estamos buscando la mejor de las opciones, ya sea buscar recetas, compartirlas, preguntar a las amigas, a la misma familia o sencillamente recurrir al refrigerador y sacar todo lo que hay y que cada quien se sirva.

En fin, es un tema de todos los días y espero poder continuar ofreciéndole lo mejor a mi familia aunque a veces quiera salir corriendo de la cocina.

En una fiesta infantil, ¿para quién es la fiesta realmente?

November 15, 2016 JPCuellar 0

¿Está próximo el cumpleaños de tu hijo y por tus actividades no te da tiempo de organizarte? ¿O tienes un presupuesto limitado? ¿O sencillamente necesitas opciones o ideas para hacer algo diferente?

Bueno, sea cual sea la causa, a veces necesitas de cierta ayuda, ideas o presupuestos que no se salgan de  nuestra cartera.

A veces realizar una fiesta infantil es mucho más sencillo de lo que uno cree.

Te haré la primer pregunta, cuando piensas en hacer la fiesta ¿la piensas para festejar a tu hijo o te proyectas en su fiesta?

Esto es sencillo, a lo que me refiero es que si la fiesta es lo que realmente desea tu hijo, tal y como la planeas, o eres tú o alguien de la familia la que “necesita” hacer la fiesta tal cual.

Por ejemplo, en mi caso, cuando mi primer hijo cumplió su primer año, te imaginarás la algarabía en la casa por este evento, ya que fue el primer nieto en ambas familias.

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Todos querían hacer una enorme fiesta e invitar a cuanta gente se pudiera y un niño a esa edad apenas y se da cuenta de todo este borlote, lo único que quiere es a sus padres y lo más esencial, que es comer, dormir y jugar, y no estar ante tanta gente.

Y en mi caso, me engento con mucha facilidad, por lo que hacer esa fiesta me costó mucho trabajo. Accedí a realizarla, mas acabé echa un guiñapo.

Las fiestas subsecuentes fueron algo similares, aunque ya no tan grandes y ahora que mi hijo está por cumplir sus 8 años le he preguntado ¿qué quiere hacer para su fiesta de cumpleaños?

Su respuesta fue rápida y sencilla: “quiero hacer mi fiesta en la escuela, solo con mis compañeros de clases y que sea algo sencillo”.

¿Te das cuenta de esto?

Creo que a veces se nos olvida para quién es la fiesta y hay que tomarlos en cuenta.

Ahora que si la solicitud fuera algo más allá de nuestro alcance, entonces entramos en nuestro papel de padres para aterrizar al hijo y llevarlo a un terreno que podamos “pagar”, ya que no se trata de quedar endeudados, todos debemos disfrutarlo al máximo ¿no lo crees?

Regresando al tema de mi hijo, entre los dos coordinamos la fiesta y salió genial.

Así que aquí te paso algunos de los tips que seguimos en esta ocasión:

  • Pregúntale al festejado qué es lo que le gustaría hacer para ese día especial. Te puedes llevar una grata respuesta.
  • Si decide una fiesta pequeña con sus amigos, entonces pensar en un menú para ellos es lo ideal. En nuestro caso mi hijo eligió entre un box lunch que hace tiempo había probado y fue la sensación de la clase, ya que todos alcanzaron perfecto, no hubo desperdicios, les gustó al máximo y lo mejor del caso, no me estresé preparando nada.
  • Si se quiere hacer una fiesta o una reunión, quizás seas de las mías, en donde lo que menos deseas es entrar en el frenesí de arreglar tu casa antes y después de la fiesta, por lo que buscar una alternativa fuera de casa es una muy buena idea. Mi hijo eligió su escuela, ya que para él representa un lugar especial y punto de encuentro con sus compañeros.

En fin, puedes estar o no de acuerdo conmigo, pero lo que sí creo que debemos tomar en cuenta es justamente al festejado.

Y a todo esto, ¿qué opinas?

El mobiliario para el cuarto del bebé

November 8, 2016 JPCuellar 0

La llegada de un nuevo bebé a la familia trae un cúmulo de emociones para los padres, sean primerizos o ya un poco experimentados. Y es que, como bien sabemos, cada ser humano es único y en el transcurso de la vida desarrolla una personalidad inigualable; por eso, lo que funcionó para tranquilizar, aliviar o hacer sonreír al primogénito puede resultar totalmente indiferente o hasta contraproducente para los hermanitos.

Sin embargo, hay situaciones de las que vamos aprendiendo y experiencias que podemos aprovechar para el futuro. Una de ellas es la decoración y ambientación de la recámara del bebé. Para los papás ésta puede ser una experiencia de lo más amena e incluso relajante, pues el crear un espacio único, que acoja y dé la bienvenida a esa nueva vida, es una gran oportunidad para dar rienda suelta a los talentos creativos.

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Ya sea que alguno o ambos padres tengan dotes de pintor y utilicen las paredes como lienzo para dibujar un tierno paisaje, o que prefieran la sencillez de los tonos claros y la practicidad de una cenefa decorativa, la decoración de la recámara es una de las formas en que podemos expresar la alegría y el amor con los que esperamos a nuestro bebé.

Sin embargo, la preparación del cuarto también puede ser motivo de estrés, conflictos y hasta problemas financieros, por no saber qué y cuánto colocar en él. Mi mejor amiga fue mamá hace poco y cuando llegó el momento de planear el decorado de la habitación, la relación con su esposo pasó por varios momentos tensos.

Él se enamoraba de cuanto artículo para bebés tenían en las tiendas y de no ser por mi amiga, quien siempre le acompañaba en los recorridos, habría comprado hasta los primeros muebles escolares, para cuando el pequeño comenzara a estudiar. Ella, en cambio, siempre se ha caracterizado por ser una persona muy práctica y ante cada cosa que su esposo elegía, planteaba dos cuestiones: ¿Para qué  sirve? y ¿Realmente es imprescindible? Su esposo no siempre tenía la respuesta y cuando se veía acorralado, simplemente respondía: “Pues me gusta y quiero que mi hijo tenga de todo”.

Es normal que los padres quieran lo mejor para sus hijos y también es común que el comercio y la mercadotecnia se aprovechen de ese natural deseo, para promocionar todo tipo de productos encantadores pero, en efecto, no muy prácticos. Un punto a favor de mi amiga (y no lo digo sólo por el afecto que nos une) es el de optar sólo por las cosas que vayan a utilizarse, pues en la recámara de un bebé (sobre todo de un recién nacido) es fundamental evitar la saturación.

Los objetos que pasan mucho tiempo sin uso se convierten en receptáculos de polvo y bacterias, algo que es nocivo para todos, pero especialmente para el organismo de un bebé. Llenar la recámara de peluches, juguetes y muebles que no se ocuparán hasta dentro algunos años es una invitación a que distintos alérgenos, virus y bacterias compartan el espacio con el bebé y comiencen a enfermarlo. Pensarás que basta con hacer limpieza rigurosa con frecuencia pero, créeme, cuando el bebé llegue descubrirás que cada segundo es precioso y que no puedes invertir parte del día en sacudir los ositos de felpa, cuando el pequeño ya pide un cambio de pañal, comida o el lavado de su ropita.

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Hay tres muebles básicos para la recámara de un bebé; la cuna, una mesa para cambiarlo y vestirlo y un armario para guardar su ropa y accesorios de higiene. Si crees que así la habitación se verá muy desolada, esmérate con el decorado de las paredes (sólo cuida que la pintura y los materiales que utilices sean seguros y no tengan componentes tóxicos), las luces (que deben ser tenues, para propiciar que se relaje) y un juguete que ayude a estimular sus sentidos.

Cualquier otro mueble, accesorio, juguete o elemento decorativo resultará superfluo e incluso nocivo, pues además de lo que ya mencionamos respecto al polvo y las bacterias, puede impedir que tu bebé se relaje o tener algún componente que llegue a lastimarlo.

Preparar el espacio del nuevo miembro de la familia es una de las experiencias más gratas y lo mejor es que no tienes que gastar una fortuna o poner la casa de cabeza para disfrutarla. Busca lo más sencillo y práctico, imprime algunos detalles de ternura y calidez, y, sobre todo, prepáralo con mucho amor. Así gozarás la experiencia y tu bebé lo agradecerá.

¿Igualdad o equidad?

November 1, 2016 JPCuellar 0

A lo largo de la historia, distintos grupos minoritarios han emprendido movimientos e iniciativas para que se les reconozca, valore y acepte en el contexto social en que les tocó vivir. Personas sometidas a la esclavitud, menospreciadas por cuestiones de raza, nacionalidad o género, u olvidadas por carecer de las capacidades económicas para comprarse un ascenso social.

Entre esos grupos minoritarios, que se han abierto camino a golpe de lucha, se encuentran las mujeres. Quienes ahora podemos desempeñarnos en la profesión que elegimos, decidir si queremos formar una familia o no, y cuándo hacerlo, si es el caso, y demostramos día con día que tenemos muchas otras capacidades, además de la maternidad, no debemos olvidar que si hoy hacemos todo eso con relativa normalidad, es porque muchas de nuestras predecesoras enfrentaron las condiciones adversas y se opusieron a quienes pretendían negarles derechos y libertades.

También hemos de admitir que aún existen lugares, círculos sociales y circunstancias de la vida cotidiana en las que todavía se discrimina y menosprecia a las personas por motivos de género. Mientras tales situaciones prevalezcan, aunque sea en una mínima expresión, los esfuerzos por generar el cambio deben mantenerse.

En distintos ámbitos, como los medios de comunicación, las conversaciones coloquiales, la familia e incluso la escuela, se describe a los colectivos feministas como grupos que luchan por la igualdad; es decir, se piensa que el objetivo de las mujeres es recibir el mismo trato, desempeñar las mismas funciones y tener los mismos derechos que los hombres. Más aún, se ha llegado a exagerar, banalizar o ridiculizar este propósito, diciendo que esas mujeres quieren ser como los hombres en todos los aspectos.

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Por absurda que pueda ser la afirmación anterior, lo cierto es que, en estricto sentido, eso es lo que implicaría una lucha por la igualdad. Si pensamos que la lucha de las mujeres, o de los pueblos indígenas, las personas con capacidades diferentes, los homosexuales o cualquier otro grupo minoritario, consiste en ser iguales al resto de la sociedad, tendríamos que en última instancia, lo que tales movimientos buscan es suprimir la diversidad. Porque el primer paso para tratar de igualarnos sería el negar o pasar por alto las diferencias.

Pero, ¿en verdad queremos esto último? ¿Realmente sería posible o deseable construir una sociedad en la que todos pensaran, opinaran y se comportaran exactamente de la misma forma? ¿Esa sería la auténtica solución a los problemas de violencia, discriminación y exclusión que ahora vivimos? En mi opinión, y en la de activistas como William Soto Santiago, que apoyan las causas de grupos minoritarios, suprimir las diferencias no sería la solución. Una sociedad igualitaria no sería más abierta ni tolerante, porque al igualar suprimiría precisamente lo que no puede tolerar.

Por ello es que algunos especialistas consideran más adecuado el término equidad. Con él no se cae en el error de plantear que todas las personas deben ser iguales y que, por tanto, deben suprimirse las diferencias; pero sí se defiende que cada ser humano es digno de respeto, consideración y atención, independientemente de cual sea su raza, género, nacionalidad o preferencia ideológica.

En una sociedad equitativa, las mujeres no tendrían que comportarse como hombres para acceder al tipo de oportunidades que tienen ellos. Tampoco deberían ajustarse por la fuerza a los roles que tradicionalmente se les han asignado. Lo que sí podrían hacer es elegir libremente los ámbitos en los que quieren desarrollarse con base en sus capacidades, ya sea el profesional, el familiar o ambos; para de esta forma tener una vida plena y feliz.

La igualdad podría borrar las diferencias y con ello suprimir algunos de los conflictos más inmediatos. Pero también acabaría con la diversidad y es ésta la que realmente nos enriquece.