Un taller de ilustración

May 29, 2017 JPCuellar 0

La ilustración es algo maravilloso que a todos nos gusta, que todos quisiéramos hacer pero que sólo pocos puedes triunfar. Yo nunca he sido buena dibujante, pero siempre me ha atraído el mundo de las hojas de papel, los pinceles y las tintas; los colores, lápices  y trazos. Y aunque a veces me ponía a dibujar en algún cuaderno de hojas blancas, nunca me senté a hacerlo de manera formal.

Actualmente, las redes sociales, en especial Facebook y Pinterest, tienen ilustraciones por montón. Es muy llamativo ver un dibujo con dos o tres palabras que dicen mucho. Es más fácil compartir este contenido, enseñarlo o que se quede grabado en tu memoria. El mundo de los dibujos entra en el momento que vivimos: la era de la inmediatez. Por eso es que han pegado tanto, vez una imagen y la que sigue y la que sigue, sin detenerte tanto a leer.

Y hace algunos meses que comencé mi blog personal para escribir sobre mi viaje a Japón y las locuras que realicé, me llegó la inspiración de querer acompañar esas anécdotas con alguna ilustración que ejemplificara lo gracioso, terrorífico o demás sentimientos de la situación. Pero, además de no ser buena dibujando, no tenía idea de cómo colorear en la computadora, qué programa utilizar o cómo empezar.

Cierto día, después de que salí de una tienda de coches para preguntar por un autofinanciamiento, me llegó a mi Facebook una invitación para tomar un taller de tres días sobre ilustración para redes sociales en la librería El Péndulo de la colonia Roma. Este taller lo impartiría Anita Mejía, reconocida ilustradora mexicana que ya tiene su línea de ropa y que acababa de sacar su primera novela gráfica llamada Mejía y el Gran Tilingo.

La verdad me llamó mucho la atención, además de que no estaba caro el taller. Así que me inscribí y esperé el día. Debo decir que fue una experiencia grata y que no sólo aprendí de ilustración, también que no soy la única artista frustrada que tiene miedo a salir, a mostrar mis creaciones; que tiene miedo a todos los trámites de derechos de autor o de publicación. Y eso me dio mucha fuerza para continuar con mis proyectos.

En los tres días de taller conocí un poco sobre su vida como ilustradora, los trabajos que ha realizado y en dónde ha trabajado. Nos dio algunos tips y las claves de lo que significa ser un ilustrador. Ella mencionó que el mensaje que se va a dar debe ser corto y que la imagen debe decir mucho, no importa si no es un dibujo muy bueno o si no tiene fondo, pero que cuando la gente, cuando vea la ilustración, se quede con un pedacito de tu obra en su memoria, en sus redes, al compartirlo con algún conocido.

También nos enseñó cómo entintar y los materiales a usar. Yo fui a comprarme todo de inmediato. Y por último a ponerle color con Photoshop. No es algo complicado pero me siguen fallando las sombras.

Ella en todo momento estuvo abierta a preguntas y respuestas, además de que a la hora de enseñarnos siempre tuvo la paciencia necesaria para todos nosotros.

Fue un taller muy lindo del que aprendí mucho y aunque aún no dibujo como me gustaría, poco a poco le estoy agarrando el chiste.